Rafa Caparrós – La dieta, un caballo sano un pie sano. 3ª parte

En los artículos precedentes tratamos la alimentación centrándonos en la repercusión de ésta sobre el estado del casco y su integridad y, aunque el casco siempre acusará un desequilibrio a razón de una dieta desequilibrada, en este artículo abordaremos el tema de la obesidad en el caballo sin centrarnos exclusivamente en el pie. Últimamente, por mi trabajo, me desplazo por diferentes rincones de nuestra geografía y así como fuera de ella, viendo, de primera mano, las diferentes costumbres; tradiciones y desconocimientos existentes en ellas sobre el peso adecuado que debería tener un caballo y su repercusión en la salud. Es frecuente que la visión del propietario juegue el papel decisivo en el peso del animal, demasiadas veces se cree: cuanto más obeso más sano, cuanto más orondo más bonito; el viejo dicho: “La belleza está en el ojo del que mira” nunca ha sido más apropiado que en la condición corporal de los caballos. Animo, desde estas líneas, a revisar el estado corporal de nuestros animales, en pos de una mejor salud a largo plazo.

 

Los caballos evolucionaron para estar casi continuamente en movimiento, pastando a menudo con forrajes pobres pero altos en fibra. Lamentablemente, en su domesticación, el caballo es alimentado frecuentemente con cantidades excesivas de cereales o piensos compuestos altos en almidones; carbohidratos y azúcares además de: aditivos; conservantes; productos químicos o deshechos de comida. En ciertas zonas los alimentan con los sobrantes de los cultivos básicamente.

En cuanto a los carbohidratos en forma de almidón ya comentamos los efectos que tienen en el tracto digestivo del caballo pero no está de más recordarlo. La máxima cantidad de almidón que debe consumir un equino, por comida, es de: 2 a 4 gr/Kpv Kilogramos peso vivo. Si ofrecemos mayor cantidad, por comida, producimos: trastornos digestivos en estómago; aumento de gases; ácidos orgánicos con disminución de pH en el intestino delgado y aumento del pasaje de almidón en el intestino grueso, lo que se traduce en una disbacteriosis con acidosis cecal terminando en una absorción de toxinas con el consiguiente cuadro de: Laminitis o Infosura de diferentes grados. Muy frecuente

El exceso de peso y la sobrealimentación causan diferentes efectos potencialmente negativos. Entre ellos cabe destacar:

  • Aumento de estrés en corazón y pulmones.
  • Mayor incidencia de laminitis aguda o crónica.
  • Mayor riesgo de problemas ortopédicos (que afecta a los huesos y articulaciones), mayor incidencia en caballos en desarrollo, osteocondrosis, etc.
  • Sobrepresión en tejidos blandos del pie y articulaciones distales.
  • Empeoramiento en casos de artritis.
  • Problemas en la gestión de la temperatura corporal.
  • Acumulación de grasa en órganos internos.
  • Disminución de la reproductividad.
  • Aumento de fatiga.
  • Cólicos.

Además, un alto nivel de azúcar/almidón en la alimentación y/o pastos exuberantes alteran los niveles de insulina y los niveles de azúcar en la sangre, resultando a menudo en resistencia a la insulina.

¿Qué es exactamente la resistencia a la insulina?

El concepto de resistencia a la insulina se introdujo por primera vez en 1939 como una manera de explicar por qué las células se vuelven cada vez más incapaces de utilizar la glucosa en la “diabetes mellitus” (La diabetes tipo 2). Las células necesitan la glucosa para vivir y la insulina ofrece el “empuje” para que la glucosa sea “tomada” por las células. Sin embargo, los investigadores encontraron que en la diabetes tipo 2, las células son menos capaces de absorber la glucosa que necesitan, y que esta incapacidad está relacionada con una disminución de la capacidad de la insulina para “empujar” la glucosa a las células. Así que el término “resistencia a la insulina”, ahora comúnmente llamada simplemente IR, se acuñó para describir la idea de que, en la diabetes, tipo 2 existe una “resistencia” a la utilización de glucosa mediada por insulina.

La insulina es una hormona que juega un papel central en la regulación del metabolismo de la glucosa y la grasa. Permite llevar la glucosa de la sangre a los tejidos del hígado, músculo y tejidos grasos. En el cuerpo, la insulina es producida por las células presentes en el páncreas llamada islotes de Langerhans, también llamados islotes pancreáticos, son unos acúmulos de células que se encargan de producir hormonas como la insulina y el glucagón, con función netamente endocrina. Cuando los caballos ingieren hidratos de carbono en su alimentación (almidones y azúcares), se convierten en glucosa por la acción de las enzimas en el sistema digestivo y es absorbida por el intestino delgado. El consumo de productos que contienen hidratos de carbono disponibles conduce a un aumento en el nivel de azúcar en la sangre. En respuesta aumenta la producción de insulina y glucosa (energía) que se almacena en las células del tejido del hígado, músculo y grasa. Éste es un fenómeno normal.
Pero cuando un caballo se convierte en “resistente a la insulina” (RI), las células son menos sensibles a un aumento en los niveles de insulina normales. La RI no es una enfermedad, más bien constata el estado fisiológico y metabólico del caballo. Existe una relación evidente entre la obesidad y la RI en caballos.

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La obesidad y la resistencia a la insulina favorecen cuadros de laminitis y laminitis crónica pasando a conocerse como síndrome metabólico. Clínicamente se traduce por desarrollo de grasa omental (intraabdominal), redistribución anómala de la grasa corporal, cuello, espalda, base de la cola…

Esta grasa es “activa” secretando diferentes hormonas, es capaz de transformar la cortisona en cortisol y generar un estado de inflamación crónica a través de mediadores de la inflamación. Además, en el estado de obesidad, el cerebro del caballo desarrolla resistencia a la leptina. La leptina, es una hormona producida en mayor parte por los adipocitos. El nivel de leptina es directamente proporcional a la masa grasa y desciende después de la pérdida de peso, con ésto los caballos presentan un apetito no regulado dejando de recibir la señal de saciedad, asi se convierte en un círculo vicioso en la adición de peso corporal a base de grasa. Esta grasa, infiltrándose en los músculos, induce a su vez un estado de insulino resistencia que impide la entrada de glucosa en las células favoreciendo un estado de hiperglicemia (elevado nivel de glucosa en sangre).

Para tener información sobre el sestado corporal de nuestro caballo podemos referirnos al sistema desarrollado por el Dr. Henneke, éste asigna un valor numérico a la deposición de grasa ya que se produce en varios lugares en el cuerpo del caballo. El sistema funciona mediante la evaluación de la grasa, tanto visualmente como por palpación (examen por tacto) en cada una de las seis áreas. Todos los caballos acumulan grasa en estas zonas en un orden establecido cuando tienen sobrepeso. Por ejemplo, un caballo con una puntuación de 7 tendrá la misma cantidad de grasa que cualquier otro caballo con un 7. Hay extensa información de esto en el ciberespacio y animo a todos de informarse y medir la condición de nuestro animal.

Las zonas son:

1- Lomo: Un caballo muy delgado tendrá un lomo hundido y una cresta en la parte posterior dejando ver las apófisis vertebrales. Sin embargo, ésta es una de las primeras áreas que se llena de grasa cuando hay ganancia de peso. A medida que el caballo engorda, un pliegue obvio aparece debido a la acumulación de grasa a lo largo de las apófisis espinosas.

2- Costillas: El siguiente lugar para buscar es en las costillas. Visualmente evaluar el área de las costillas y luego recorrer la zona, con los dedos, a través de la caja torácica. Un caballo muy delgado tendrá costillas prominentes, fáciles de ver y sentir, sin rellenos de grasa. A medida que el caballo comienza a aumentar de peso, un poco de relleno se puede sentir alrededor de las costillas; en la puntuación 5, de la escala, las costillas ya no serán visibles, pero se puede palpar fácilmente pasando una mano por la caja torácica. Cuanto más engorda el caballo más nos costará sentir con los dedos las costillas, hasta que estas desaparecerán en caso de obesidad.

3- Base de la cola: En un caballo muy delgado, hasta la puntuación 3, la base de la cola es prominente. Una vez que el caballo comienza a aumentar de peso, la grasa se llena en torno a la base de la cola. Puede llegar a abultarse en esa zona en puntuaciones a partir de 6.

4- Cruz: La conformación de la cruz puede ser indicativo de evaluación de la condición corporal. La prominencia o la nitidez de la cruz puede variar entre las razas, un pura sangre normalmente tiene la cruz más prominentes que un caballo cuarto de milla. Sin embargo, si un caballo está muy delgado, la estructura subyacente de la cruz será fácilmente visible. A puntuación 5, la cruz aparece redondeada. A puntuaciones de 6 a 8, diversos grados de depósitos de grasa se pueden sentir a lo largo de la cruz. En los caballos obesos, la cruz es un abultamiento de grasa.

5- Cuello: El cuello permite afinar la evaluación de la condición corporal. En un caballo extremadamente delgado, seremos capaces de ver la estructura de los huesos del cuello. Cuando gana peso, la grasa se deposita abajo de la parte superior del cuello. Una condición corporal de 8 se caracteriza por un cuello que es grueso en todo el contorno con evidente grasa en la cresta y cae hacia un lado.

6- Hombros: El hombro también ayudará a refinar el índice del estado. Cuando el caballo tiene ganancias de peso, la grasa se deposita alrededor del hombro. En puntuaciones de condición cada vez mayores, la grasa se deposita detrás del hombro, especialmente en la región detrás del codo.

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¿Cómo enlazamos ésta situación con el pie?

La resistencia a la insulina estaba implicada primero en la patogénesis de la laminitis en la década de 1980. Utilizando pruebas de tolerancia, investigaciones recientes establecieron una relación directa con la insulina (Asplin et al., 2007b).

La unión laminar Dermoepidérmica es una parte muy especializada del pie equino, la hemos nombrado en diferentes artículos y sus funciones son numerosas, entre ellas la unión de la tercera falange con la epidermis a través de la membrana basal y la dermis subyacente. La laminitis se caracteriza por la inflamación en mayor o menor medida de las láminas y en cuadros clínicos por la separación y perdida de estabilidad de la tercera falange dentro de la capsula. Esta interfaz laminar es muy activa y está siendo constantemente remodelada enzimáticamente para el crecimiento del casco, dependiendo de los estímulos externos, desgaste, peso del caballo, jinete, ejercicio, etc.

Estos mecanismos normales de reparación fisiológicos ( crecimiento, remodelación del casco, etc), son inhibidos por los glucocorticoides endógenos de los cuales hemos hablado al principio ( cortisol) predisponiendo con el tiempo a laminitis (fallo mecánico en la interfaz de unión laminar). Laminitis subclínica o crónica podrían ser atribuibles, en algunos casos, a los efectos del exceso de glucocorticoides endógenos ( propios del cuerpo) o exógenos ( químicos) con el tiempo; también cambios asimétricos palmar/plantar o líneas de crecimiento con divergencia palmar; línea blanca ensanchada; suela delante de la ranilla no cóncava; efectos que podrían resultar de la cronicidad de los glucocorticoides. En casos de laminitis crónicas, por estos mecanismos, el examen radiográfico revelaría cambios similares a los observados en la laminitis clásica: “rotación” de la tercera falange; osteítis; remodelación de la tercera falange, producidos principalmente por el debilitamiento del tejido conectivo laminar. Se ha demostrado, además, que el cortisol inhibe la queratinización, así los queratinocitos están dotados de receptores de Glucocorticoides.

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Por otra parte, los queratinocitos (células predominantes en la epidermis) laminares, parecen tener una alta necesidad de glucosa. La glucosa es el hidrato de carbono más elemental y esencial para la vida y éste viaja en sangre. La “absorción de la glucosa” se refiere a la utilización celular de esta fuente de azúcar por la literal entrada de glucosa en las células. Esto es necesario para la existencia celular en el cuerpo. Se ha sugerido que el mantenimiento de la integridad estructural de la interfaz de unión de los queratinocitos a LBM (membrana Basal Laminar) se basa en la entrega de la glucosa y la absorción por estos queratinocitos de unión. Las circunstancias que podrían privar a los queratinocitos de glucosa, podrían causar laminitis refiriéndonos a las causas que llevan al caballo a una obesidad y posible resistencia a la insulina. No todos los caballos que experimentan un episodio de laminitis tienen un problema de absorción de glucosa, pero los caballos con una disfunción metabólica, como la descrita, tienen un problema con la captación de glucosa.

La complejidad del tema expuesto no permite, en un artículo, abarcar ya no sólo cada uno de los problemas derivados de la obesidad en la salud del casco, también son más amplios, que los descritos, los problemas fisiológicos, osteoarticulares o metabólicos que acarrean esta negligencia del sobrepeso. Revisemos la alimentación de nuestros animales y pidamos consejos, a los veterinarios y profesionales del la salud equina, si dudamos del equilibrio alimenticio de nuestro caballo.

Para leer los artículos precedentes podéis visitar caballosdescalzos.com